Aplicar colorete en el rostro

Cuando tenemos las necesidad de darle un aspecto vivo a nuestra cara será necesario darle ese toque característico de relieve a los pómulos. Los coloretes se pueden utilizar en las mejillas pero también en los párpados y en los labios. Son la técnica más sencilla y más rápida de maquillaje puesto que la textura de éstos es cremosa y con mate.

Colorete de la cara y blush

El colerete, a pesar de su sencillez, es el encargado de unificar los colores o fuerzas cromáticas de la boca y los ojos. Nos da un aspecto saludable y marca los rasgos de nuestra cara. Pero para reavivar este cutis, el material de colorete debe tener 3 rasgos principales que lo hacen digno de aplicar:

  • Fácil de aplicar
  • Color uniforme
  • Alto poder cubriente

Se presenta en 4 tipos de formas: cremas, crema-polvo, en polvo y líquidos. Las cremas suelen ser ceras y pigmentos muy parecidas a las barras de labios o pintalabios. Se pueden emplear muchas veces ya que son muy resistentes al agua y a la transpiración.  La forma más utilizada hoy día es la crema-polvo puesto que no son tan grasas y siguen siendo igual de resistentes. ¿Cómo se aplica? Directamente encima de la piel o sobre el fondo de maquillaje antes de ponerte los polvos.

El colorete en polvo también es fácil de poner y los resultados son óptimos. Poseen agentes hidratantes y pigmentos para conseguir una textura suave con efecto mate. Son polvos muy pequeños, micronizados y dan lugar a maquillajes muy favorecedores.

El colorete líquido, al contrario que el resto, no es fácil de aplicar. Digamos que para su elaboración se tiene que disolver un colorante soluble con una resina soluble en alcohol o etilcelulosa y así adquiere propiedades plastificantes y flexibles. Suelen usarse muy poco.

¿Qué colorete debo ponerme?

Pues vamos a tener en cuenta el fondo de maquillaje que utilicemos, y además otras cosas como la barra de labios e incluso el esmalte para las uñas. Debemos considerar que:

  • Tonos claros: sirven para resaltar, dan luminosidad
  • Tonos oscuros: proporcionan profundidad
  • Tonos similares al color de la piel: tienen una función correctora

¿Y qué color me corresponde según mi piel?

  • Piel mate: coloretes marrones, rojizos y dorados. No se aconseja oscuros o rosas.
  • Piel rosada: tono burdeos
  • Piel tostada: colorete salmón, ámbar o anaranjado
  • Piel clara:  colorete rosa, rojizo o melocotón. Evitar marrón y naranja
  • Piel pelirroja: colorete naranja o marrón.

¿Cómo me lo pongo?

Si el colorete es polvo, nos lo ponemos con una brocha. En cambio, si es crema lo haremos con una esponja antes de los polvos. Tanto la brocha como la esponja se deslizarán con movimientos largos que van desde el pómulo hasta la sien o la cerca de la oreja. Hay que aplicarlo varias veces y nos lo podemos poner en mejillas, debajo de las cejas, barbilla, nariz, mentón, lóbulos de las orejas, hombros y el escote.

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